sábado, 6 de septiembre de 2014

Otoño ...




Déjame enamorarme de ti esta mañana 
y las próximas mañanas de otoño.
Déjame, déjame besarte  esta noche, 
sólo esta noche 
y las próximas noches de otoño. 
Que estoy aprendiendo a tocarte, que estoy gustando de ti en mis sueños.
Déjame buscarte....  

sábado, 30 de agosto de 2014

miércoles, 13 de agosto de 2014

Allá donde usted vaya.....




Toma la noche,
no duermas 
y mira el cielo de por allá, 
quizá sea distinto al mío. 

Usted dice que la lluvia
le sabe distinta,
allá donde usted  vaya.... 
allá donde la luna nunca se vaya. 


martes, 29 de julio de 2014

"Éxtasis" / Francisco Brines



Libro : El otoño de las rosas 


"Éxtasis" 

Ven, dame tus sollozos y estréchame en mis brazos,
y deja que te bese las mejillas
mojadas. Criatura que recoges,
caida en este rapto de la pena,
a un pecho tan oscuro, y escucha como bate
dentro del amor, allí naciendo el mundo".

lunes, 28 de julio de 2014

"Una palabra" / Carlos Varela




Una palabra no dice nada 
y al mismo tiempo lo esconde todo 
igual que el viento esconde el agua 
como las flores que esconden lodo.

Una mirada no dice nada 
y al mismo tiempo lo dice todo 
como la lluvia sobre tu cara 
o el viejo mapa de algún tesoro. 

Como la lluvia sobre tu cara 
o el viejo mapa de algún tesoro.

Una verdad no dice nada 
y al mismo tiempo lo esconde todo 
como una hoguera que no se apaga 
como una piedra que nace polvo.

Si un día me faltas no seré nada 
y al mismo tiempo lo seré todo 
porque en tus ojos están mis alas 
y esta la orilla donde me ahogo.

Porque en tus ojos están mis alas 
y esta la orilla donde me ahogo.

"Último brindis" / Nicanor Parra



Lo queramos o no 
sólo tenemos tres alternativas: 
el ayer, el presente y el mañana.

Y ni siquiera tres 
porque como dice el filósofo 
el ayer es ayer 
nos pertenece sólo en el recuerdo: 
a la rosa que ya se deshojó 
no se le puede sacar otro pétalo.

Las cartas por jugar 
son solamente dos: 
el presente y el día de mañana.

Y ni siquiera dos 
porque es un hecho bien establecido 
que el presente no existe 
sino en la medida en que se hace pasado 
y ya pasó... 
como la juventud.

En resumidas cuentas 
sólo nos va quedando el mañana: 
yo levanto mi copa 
por ese día que no llega nunca 
pero que es lo único.

Nicanor Parra





"El verbo ser" / André Breton


Conozco la desesperación a grandes rasgos. La desesperación no tiene alas, no se halla necesariamente en una mesa servida en una terraza, en el atardecer, al borde del mar. Es la desesperación y no el regreso de una cantidad de hechos sin importancia como las semillas al caer la noche dejan un surco por otro. No es el musgo sobre una roca o el vaso para beber. Es un barco acribillado por la nieve si queréis, como los pájaros que caen y su sangre no tiene el más mínimo espesor. Conozco la desesperación a grandes rasgos. Una forma muy pequeña delimitada por joyas capilares. Es la desesperación. Un collar de perlas para el cual uno no sabría encontrar un broche y cuya existencia ni se sostiene en un hilo, tal la desesperación. Del resto no hablemos. No hemos terminado de desesperarnos si comenzáramos. Yo, me desespero por la pantalla a las cuatro, me desespero por el abanico a medianoche, me desespero por el cigarrillo de los condenados. Conozco la desesperación a grandes rasgos. La desesperación no tiene corazón, la mano queda siempre en la desesperación sin fuerza, en la desesperación cuyos hielos no nos dicen jamás si murió. Vivo de esta desesperación que me encanta. Amo esta mosca azul que vuela en el cielo a la hora que musitan las estrellas. A grandes rasgos conozco la desesperación, de vastos asombros menudos, la desesperación de la altivez, la desesperación de la cólera. Me levanto cada día como todo el mundo y descanso los brazos sobre un papel floreado, no me acuerdo de nada y siempre es con desesperación como descubro los hermosos árboles desarraigados de la noche. El aire de la habitación es bello como palillos de tambor. Hace un tiempo increíble. Conozco la desesperación a grandes rasgos. Es como el viento de la cortina que me asiste. ¡Se conoce semejante desesperación! ¡Fuego! Oh van a venir de nuevo... ¡Socorro! Helos aquí cayendo por la escalera... Y los anuncios del periódico y los avisos luminosos a lo largo del canal. ¡Montón de arena, vete, especie de montón de arena! En sus grandes rasgos la desesperación no tiene importancia. Es un hacinamiento de árboles que una vez más van a hacer una foresta, es un hacinamiento de estrellas que una vez más van a hacer un día de menos, es un hacinamiento de días que una vez más va a hacer mi vida.


André Bretón